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June 2008

Arte Planteado y Arte Implícito

Por Jes RICART - June 5th, 2008, 16:25, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

El arte planteado y el arte implícito

El concepto ya originario latino de arte (artem) concibe la facultad y el acto manipulativo de recrear unas condiciones naturales desde el uso de materiales y sensaciones, tanto para  copiar como para fantasear sobre lo material y lo inmaterial. Pero puesto que todo esfuerzo copiativo introduce elementos propios de lo creativo, el producto procesado es una realidad distinta a la realidad de partida que se ha emulado. La hipótesis de Pérez de Ayala sobre la imposibilidad artística si el arte fuera igual a lo real que trata de representar no tiene razón de ser, puesto que todo acto de representación, cambia el objeto base o pretexto para la representación en un objeto bis que es lo representado y que no es directamente lo que representa.

 

Ciertamente no hay galería de arte ni artista específico que pueda competir con la infinita variedad formal del orden natural, aunque no es menos cierta la capacidad planificadora de lo creable desde lo humano y la introducción de infinitas series distintivas de otras formalidades. Uno de los indicadores de progreso es el de la reformulación de los modos formales con que se rodea cada generación y época.

 

 Los motivos de traslación de las formas vivas y naturales a las expresiones pictóricas están presentes en los albores artísticos. Pero incluso sin ellos o con su desaparición por el paso de los tiempos, los soportes ya cumplen una función esteta. Si esto es así ¿queda algo que escape a la función estética? Se podría contestar que toda producción multiseriada acaba con una de las prerrogativas artísticas: la de la originalidad. No obstante el valor original de cien unidades repetidas de un objeto colocadas de de una determinada manera, tienen en conjunto un valor añadido: el de ser un objeto visual distinto. Por supuesto puede variarse la cifra exacta al antojo de la osadía estética, tantas veces como se desee. Esto introduce una  nueva dificultad conceptual: ¿cuando acaba lo original y  cuando comienza lo repetitivo? Una de las reivindicaciones de cada vanguardia es la de sus abanderados  ser los primeros en un algo. De otra parte las taxonomías de conductas expresivas por grupos y clases, colocadas en los manuales de estudio y en las historias del arte por épocas priorizan lógicamente los criterios comunes temporales y los puntos de inflexión de sus variaciones.

 

Si hay un arte pragmatizado indistintamente de la voluntad de la mente y el cuerpo creador y otro implícito en las formas naturales inscritas en la evolución de la materia perceptible por la que tanta perplejidad creó en el romanticismo alemán, ¿a que obedecen las  artes humanas a través de los tiempos? Objeción totalmente superflua si se recuerda que los distintivos de los pueblos y culturas entre  sí dependen de estas formas artificiosas de los motivos existenciales. En todas partes proliferan las formas  y las escenas domésticas y los colores y las escenas tópicas de las tragedias y felicidades humanas. Lo que varían son las combinaciones cromáticas y la sensibilidad más especificada de cada representación. Los elementos  que atraen de una cultura a otra, no son las semejanzas sino las discordancias. El hecho de las  propuestas diferentes para hacer unas mismas cosas es lo llamativo. Las coincidencias a miles de kms de distancia, recuerdan la pertenencia a una misma condición de especie existencial. Son las diferencias y no las coincidencias las que han generado los deseos de codicia o de pertenencia de lo que no se tiene o de lo que no se ha sabido adquirir desde la creatividad. Incluso en nuestro siglo en una de sus épocas más fanatizantes y oscuras: la del III Reich en su cruzada genocida y expansionista respetaron la existencia de cuantiosas obras de arte y las conservaron. La bestia en sus peores momentos acaba por enamorarse de la bella y respeta su fragilidad a la vez que admira su encanto. Una tela puede llegar a representar todo el valor de sensibilidad de una época  y atrapar como objeto mirado la mirada más destructora de ese mismo momento. Por su parte la naturaleza expresa su fuerza descomunal y sus enseñanzas emblemáticas en formas etéreas que permanecen y quedan reveladas como exhalaciones de perfección, por encima de las vicisitudes circunstanciales de los humanos, sepan o no admirarlas.

Psicología del Artista

Por JesRICART - June 5th, 2008, 16:18, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

La filosofía del arte es tan antigua como la propia filosofía Hay antiguos tratados de técnica y preceptiva con Eupompo, Apeles , Eufranor y Policleto (El canon).Y desde el temprano s.IV aC con Duris de Samos se inicia el género  biográfico sobre los artistas. Al siglo siguiente Jenócrates de Sicione y Antígono de Caristos iniciaron un esquema historico-crítico sobre escultura y pintura. Un siglo más tarde, en el IIaC, ya habían las primeras guías artísticas, como la de Eliodoro de Atenas. Posteriormente la Periegesis de Pausanias (IIdC) constituye ya una primera fuente documentada para el conocimiento del arte griego antiguo. La categoría del artista es tenida en cuenta desde los principios del arte, aunque ciertamente hay un caudal de obra anónima, que refleja escuelas y modos creativos de las épocas en que fueron producidos.

 

El artista es un creador osado, que se atreve a dominar las formas y a manipular las imágenes de la naturaleza. Es quien genera la iniciativa de impugnar lo establecido y de adelantarse a su tiempo con propuestas que son una suerte combinatoria de sus deseos privados con las posibilidades  circunstanciales de llevarlos a término. El artista es ante todo un cambiador de las evidencias. Un introductor de nuevos horizontes en el campo perceptivo del espectador. Es a la vez autor de su obra que pre-espectador de la misma antes de ser circunstanciada. Es el preclaro que se adelanta también a si mismo. Que visualiza una realidad potencial a partir de una hipótesis que la da esta pre-visión. Alcanzar a prefigurar un algo no existente de facto pero que está existiendo ya en su mente, y se permite a partir de esta subjetivización de sensaciones meterse en la realidad total no como un simple usuario de ella tal cual es, sino como un renovador.

Guarda un común denominador con toda conducta innovadora. Las novedades tecnológicas y los tecnólogos de todos los tiempos, han cambiado la realidad a fuerzas de reinterpretarla y reconducirla. Las canalizaciones romanas de las aguas sucias fueron absolutamente innovadoras para la Europa de hace dos milenios y comportaron los soportes para unos estilos de vida distintos: para su reacondicionamiento y su revaloración. Pero si bien un proceso de innovación de tal envergadura fue rupturista no puede hablarse de ser equiparado a la conducta artística. Mientras la técnica posibilita una reaplicación continuada y demostrativa de efectividad de unos cambios, el arte puede acompañarla en el camino introduciendo mejoras perceptuales y proponiendo sensaciones intuitivas distintas.

 

A diferencia del obrador el artista es el divo mimado socialmente porque va más allá que nadie y consigue mover emocionalmente a sus seguidores con las novedades que producen. Las vanguardias artísticas y los artistas punta representan los contextos en los que nacen, pero también el imaginario social que no desean ser clavadas a una época y quieren ir más allá de sus circunstancias. No es porque sí que una nueva colección de propuestas desde la antiestaticidad vayan emergiendo. El ojo del espectador deja de ser el enfoque diafragmático ante el objeto propuesto para ser parte integrativa de sujeto co-artista en la participación de la modificación formal de la propuesta lanzada. Algo en lo que se prestigió un teatro sin tarima, donde el público actor podía  atender a la escena a la vez que ser parte de ella. Hay formas plásticas así mismo variables de acuerdo con el interés del ojo deseante. El artista como paradigma de iniciático y de excéntrico, que escapa a las normativas rígidas, se sabe distinto y revolucionario con la capacidad suficiente para  promover el debate y la pasión y un seguimiento observacional suficiente por los demás sobre sus productos que lo mantienen en la palestra  y en el púlpito de las influencias. Tanto es así que determinados nombres artísticos son los nombres de unos años, unos momentos, unos países y unas ideologías.

Se dice que el artista nace y que quien no tiene talento no lo adquiere por muchos aprendizajes que haga. Posiblemente durante las predominancias del mimetismo figurista  no pocas sensibilidades formales quedaron truncadas por no poder enfrentar las técnicos establecidas de las escuelas artísticas de unas reproducciones determinadas. La deformación de las formas, incluidas las ejecutadas desde el error o desde la falta de perspectivas al uso, ha originado en no pocos casos, la revelación de nuevos ingenios artísticos y de otros ocultos creativos. Por encima de las pericias especificas, las cuales al ser pensadas son referidas comparativamente a los grandes genios del dominio de las formas en la pintura y en la escultura, han ido surgiendo otras a través de los tiempos que han reinterpretado las figuras conocidas de la zoología y del antropocentrismo y que incluso se han librado de ellas para proponer otras nuevas. Unas épocas atrás, pero incluso dentro de la oportunidad de la reproductibilidad técnica de lo original, el mundo de los cómics y de las tiras o bandas diseñadas, podría ser un verdadero ultraje a la imagen. Todo nuevo tratamiento de la imagen puede contar con una oposición por los viejos modelos de tratarla. El artista que inventa pasa por reinventarse a sí mismo. Y a veces tal vez con un exceso de mascaradas y superfluidades para dar suficiente la nota y la tabarra con que llamar la atención a públicos  aburridos, deseosos a fin de cuentas de cualquier iniciativa que les rescate de sus pozos de existencias negras.

A diferencia de la época pretérita del artista de cuna, que revelaba una predisposición especial para hacer interpretaciones al violín con el destete reciente, el artista posmoderno es un trabajador plástico y un cambiador formal. Es un ecodiseñador o es un medioambientalista sensitiva que en vecindad con el decorador de interiorismos, cambia las escenas panorámicas de una infraestructura urbana. En medio del laberinto caótico de los crecimientos y desmanes poblacionales, el artista crea los oasis, en los museos y salas de arte, o los emblemas, en los puntos neurálgicos de situaciones urbanas, que impactan breve pero contundentemente a los observantes, para que recuerden su condición humana y su vínculo con la sensibilidad, a pesar de estar sumidos en las vorágines y retos de las competencias y rivalidades por la existencia diaria. Conocedor de su función se presenta como un purificador de ambientes y de circunstancias y como un garante de futuros sean cuales fueren.

 El artista con sus productos es el que acompaña las situaciones dulces de la vida de todos, y más claramente, el que reviste de contenidos los momentos más significativamente emocionales de los individuos y de sus secretos. Los momentos estelares de cualquier biografía individual anónima, contiene puestas de sol, fotos bicoloras que resaltan una sonrisa, una melodía, una poesía dirigida o un gesto decisivo. Estos son los momentos que se recuerdan y no los efeméricos del estilo de una subida de sueldo o de una entrega de diploma. En todo caso las efemérides sociales por importantes que sean ocupan un segundo lugar. Así como en la historiografía pública  los más importante son las fechas y los nombres asociados a los actos políticos de armisticios o conflictos, en la falta de historiografía individual de cada sujeto, lo más importante son los detalles emocionales de las interacciones con las personas queridas y en sus memorándum hay reseñas de datos y objetos indisociados de la sensibilidad  y del hecho artístico. El artista consciente de su función se reconoce presencialmente en las interacciones privadas, en las que como individuo distinto y ajeno ni puede entrar ni entrará, pero que sin embargo en el momento de sus composiciones musicales o poéticas, se sabe portador de aspiraciones y de interpretaciones del amor y del gusto, que al expresarlas, hace de portavoz tácito de unas secuencias por las que puedan pasar o ser inscritas multitud de personas. Por eso hay artistas determinadas que pueden ser interpretados como afectuosos de todo un pueblo y una cultura, con atrevimientos populares a creer conocerlo como si de alguien familiarmente próximo se tratara. El artista trabaja con productos emocionales. Los materiales a los que recurre solo son un pretexto para vehiculizar nociones y sentimientos muy arraigados y que no siempre encuentran un a traducción lingüística en la que se expresarse, e incluso encontrándola, hay palabras que todavía no han sido inventadas para expresar contenidos íntimos fundamentales. Razón última por la que existen los lenguajes artísticos y sus ofertantes.

Arte y Provocación

Por JesRICART - June 5th, 2008, 16:14, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

ARTE y PROVOCACIÓN 16feb2001

Todas las artes tienen un común denominador: la rendición de la realidad al proyecto imaginario. Manuel Galiana  encarnó al Cyrano de Bergerac[1]  a quien entendía como “el paradigma poético de la frustración y el fracaso.”.¿Qué poesía no contiene los dos componentes? ¿Qué discurso implícito en el  campo de lo poético no emplaza a una dicotomía entre el ser y la nada? ¿Qué arte no oscila entre la grandeza y la vacuidad? Pero en el interludio de las consideraciones, baños emocionales y la embriaguez de sentidos corren una patina de engaños sobre el desenlace de las certezas. Ahí está la galería de las sensualidades[2]  y de los flashes formales  para hacernos olvidar los agravios y los atropellos de la realidad. El arte lo es, en tanto asume hasta la radicalidad final, su función provocativa: la de colocar en la vía publica, torpedeando sensibilidades y zancadilleando pasos, las invitaciones a la destrucción de la moral y de toda  seriedad huérfana de humor[3] .Eso puede llevar a que el propio creador se deshaga[4]  de su objeto creado cuando pasa sin pena ni gloria. Pero el arte de la provocación parece llegar a sus extremos insólitos cuando pasa de la mención de hipótesis al ejercicio del mal gusto (¿o es el gusto alternativo?).Los últimos exhibicionismos[5]  son el correlato adecuado a las amorfías dominantes, aunque también tienen la lectura, de un grado de profundidad en la voracidad ilimitada por las emociones distintas y fuertes.

Si el arte siempre tuvo el componente de la provocación ¿porqué admitir extrañezas ante las nuevas tandas de instigaciones  a las formas cromáticas y las imágenes atrevidas? En la galería de los selectos, la magia de los medios de comunicación permite a que las figuras mimadas por el universo del glamour pasen por todas sus aficiones. Han pasado los tiempos clásicos de artes específicos como el de Carmen Amaya[6]  para pasar a los tiempos de los divos como Victoria Beckham [7] cuyos ejercicios de humildad brillan por su ausencia. Y a pesar de eso hay que reconocer que el estandarte de la provocación pueda estar en manos de quienes no siempre ostenten talento y por supuesto tampoco humildad.



[1] Personaje creado por  Rostando en 1897 en 30 días para ser interpretada por Coquelin, afamado actor francés de la época

[2] Jennifer López, por citar una galerista,con o sin su consentimiento, es una de las mujeres híbridas de entre siglos:una explosión de entre-culturas y sensualidad.

[3]Alguien sin humor es sospechoso de varias anomalías. La falta de humor debería ser un delito.

[4] Jose Sanleón  instó la destrucción de El Esclavo, su escultura no deseada,después de haber tenido varias ubicaciones:en la explanada del IVAM y antes en el barrio valenciano  Velluters  cuyo vecindario pidió que fuera retirada.Es un tema que plantea la incomodidad de una estética en particular cuando su tamaño se mide por toneladas y su altura por  bastantes metros,pero que por encima de sus dimensiones volumétricas no es medida en su dimensión ideológica.

[5] como el de Wolfgang Tullmans un provocador para estómagos fuertes. Un orinante público. Un blasfemo para renovar la definición de blasfemia en los diccionarios.

[6] Carmen Amaya (Barcelona 1913-Bagur 1963). catalana gitana reconocida internacionalmente por su arte.Implicada en el reconocimiento de los derechos de la mujer.

[7] La spicegirl Victoria Beckham debutó en una pasarela  de la semana de la Moda londinense.Lucir el pelo cardado  con un jersey verde sin sujetador marcando los dos puntos pezonales como centros gravitacionales de miradas ,renueva el interés por el fenómeno del exhibicionismo (¿tal vez como terapia autoliberatoria?)

El Imperio de la Forma

Por JesRICART - June 5th, 2008, 16:07, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

Cualquier contenido remite a una forma. Todo concepto necesita de una vía formal para ser dicho. Todo comunicante debe ajustarse a los protocolos del intercambio de discursos para poderse hacer entender. Todo acto, en definitiva, es medido por su expresión. El imperio de la forma es algo consubstancial  al organismo vivo. Visceraliza cada situación. Es inherente a los hechos. Antes de cualquier comprensión substantiva estamos ya aguijoneados por  los canales formales. La forma se nos apodera en todos los sentidos. Y devotos de ellos encerramos la inconmensurable realidad a la estrechez de sus miras. Y antes de tomar una posición racional ante una propuesta de fondo advertimos que hemos sido seducidos por una presentación formal. Es así, como antes de tomar una posición elaborada ya tenemos una actitud tácita. O lo que es lo mismo antes de  ser sujetos críticos actuamos como objetos abducidos[1] por la prestancia ajena.

Siempre me ha acompañado su discusión y su imperio al ver los estragos que produce en la mayoría de gente. La imagen  vehicula las aproximaciones y también desplaza la toma de contacto. De sus argumentos se han hecho filosofías, metodologías, certámenes sociales y  censuras. Quien no se ajusta a la etiqueta tiene vedada la entrada. Un curioso ejército de apologistas se encargará de decir al mundo cómo debe vestir, cómo debe hablar, cómo  debe presentar sus curriculums, solicitar sus pedidos, o cómo debe escribir[2] .Ni siquiera las entidades más críticas se librarán del imperio de la forma: nos dirán a los demás cómo manifestarnos, cómo citar los autores en un texto, como citar sus fuentes a pie de página, cómo  hablar en público o cómo hablar en privado, cómo, en definitiva, debemos ser y/o presentarnos. El como estará presente en las conversaciones con más furia e intensidad que el qué. La forma dejará de ser  el contexto acompañante de los contenidos para ser  la que dictamine cuáles han de ser éstos. Y puesto que ella alcanzará a todas las miradas y actitudes, quiénes se aparten de los modelos  elásticos del movimiento[3]  o  de las doctas sapiencias que se creen estar por encima de todo mal,  sufrirán por ello, o sufrirán mientras sean esclavos del imperio formalista de la expresión. Es fácil de descubrir hasta qué niveles hace estragos el imperio de la forma. Basta examinar la producción lingüística de un sujeto y señalar aquellas partes que le rinden tributo. Cuando una cantidad notoria de frases y sentencias  son llamados a la forma o recordatorios de las actitudes formales adivinaremos, sin equivocarnos, que estamos ante una persona  victimizada por el sentido de la imagen y  rotundamente superficial. Por el contrario cuando le predominan sus predicados substantivos, sus argumentos metodológicos o sus fuentes de informaciones de contenidos y noticias nos encontraremos ante un sujeto  que ha tomado distancia de las formalidades (y de la esclavitud) a lo que preferirá por encima de los caprichos de los demás, a favor de sus indagaciones sobre sí mismo y lo que le rodea. Pero librarse del imperio de la forma no quiere decir  poderla eludir, ya que todo incluye un corpus formal, una manera expresiva, una moda estilística. Y de hecho con los cambios modales[4]  se operan también cambios actitudinales. Las modificaciones formalistas en  campos artísticos con el impresionismo guardaban una conexión  con otras maneras cotidianas de moverse y actuar en público en un sector generalizable de la población[5] .Las formas en los  escaparates se poblaron de chicas pin-up[6]  mostrando sus encantos y sus coloridos que se aliaron con otra manera de concebir el baile y el movimiento corporal en los dancing, con el charlestón[7] . Pero de todas las formas, las corporales son las más cuidadas. Dentro del imperio de la forma la imagen física, la del cuerpo vestido es la más  elogiada. Todo el mundo dedica considerable tiempo diario a sus cuidados de boca, piel, cabello, ojos y aspecto en general, a sus vestidos y a su impacto. Trata de sacar partido de si mismo  con el realce de sus mejores  partes y atenuando con disimulo sus peores detalles. Los grandes de la moda nos pautan para saber  exactamente como vestir, qué usar o qué pesar[8] .El lenguaje  coloquial  participa de este imperio de la forma. Los hablantes aprenden el lenguaje dado por la cultura desde el que se expresarán. Se suben a su tren con todos sus mecanismos y paradas. Y aunque se trate de un proceso creativo vivo (cada día nacen nuevas palabras) en general la gente está más ocupada en aprender las pocas miles de palabras dentro de las que se moverá toda su vida que en hacerse neologistas de otras cuando choca con las dificultades restrictivas del bagaje aprendido. Permítaseme una  comparación grotesca: compramos, adquirimos u obtenemos -en la inmensa mayoría de situaciones-ropa y zapatos y cuadernos y estilográficas y vehículos  y muebles, y así todo lo demás colocándonos en la posición de consumidores sin plantearnos a priori  fabricarnos los objetos para cada una de nuestras necesidades; del mismo modo que usamos el lenguaje tal como nos viene dado sin cuestionarnos alternativas parciales y posibles al mismo[9] . El lenguaje político es, junto al deportivo. uno de los más dominantes socialmente gracias a su aliado en la mediática. Los agentes periodistas de esta vienen confundiendo reiteradamente la opinión pública con la opinión publicada y la ilusión de cada redactor es la de creer estar representando el sentir y las ideas del público al escribir en un rectángulo que puede llegar a un millón o más de miradas diariamente. Sin duda la opinión publicada representa un factor importante de incidencia en forjar opinión y en algunos temas incluso puede coincidir lo que se publica por autorías selectas con aquello que se piensa mayoritariamente.  Pero lo común es que cada persona dentro del extenso elenco de la intelectualidad tenga su pensamiento preciso y no se pueda hablar estrictamente de un discurso colectivo sino de un sumatorio de discursos personales que comparten ententes fragmentarias y/o puntuales para unos determinados temas. Los marcos generales de opiniones unificadas en los grandes eventos electorales de los países que se jactan de ellos, no hacen más que sumar opiniones  coincidentes tras el peso de todos los condicionantes que actúan como restas de otras consideraciones e impiden otras opciones fuera del escenario de las que se presentan.  Los criterios que usan fraseologías tales como intereses populares, intereses de clase, objetivos históricos,  opinión social u opinión pública, en la que nuestro lenguaje a incurrido y recurrido abusivamente  se enmatojan tras conceptos absolutistas ya del todo deslegitimados por lo que se sabe sobre la factorialidad multivalente que concurre en los procesos de formación de las ideas y de gestación de los movimientos sociales. El lenguaje que inicialmente es liberador de aquellos conceptos moralistas puede convertirse en esclavizador cuando se presenta como una forma inalterable de respeto. No toca utilizar formas más vagas, prudentes y necesariamente relativistas cuando queremos hablar en nombre ajeno tratando de representar intereses de grupos. En la forma del decir están ya presentes contenidos lesivos que

Predeterminan el mensaje. Cuando oigo hablar de españoles  o patria  o estado de derecho  en la terminología política ya  afino mis antenas porque presupongo el discurso prepotente que va a seguir a continuación y que ciertamente se confirma.

La paciencia ante las formas tiene un límite y a veces toda la cortesía reunida voluntariosamente no es suficiente para permitir más allá de unas pocas palabras o de un par de frases la continuidad de nuestro interlocutor.  Admitir a alguien en su discurso es de alguna manera confirmarlo u otorgarle la razón. De todas las armas que le quedan finalmente al sujeto inteligente la palabra es la más moderada pero también la más contundente. Contrarrestar argumentos lesivos con los propios se establece una  tecnología verbal de restauración. Negarse a la escucha de los conceptos hirientes con el propio decir es la última virtud del pacifista. Negarse incluso en el extremo mas severo huyendo del espacio del púlpito o de la poltrona que lo dice es una medida supervivencial perfectamente legítima.  La forma tiene por desventaja que puedes ser juzgado por ella antes de que se te de la oportunidad de manifestar tu pensamiento o tus opiniones. Pero esta desventaja es una gran ventaja cuando te permite cambiar de dial o de canal o de contacto humano a partir de una apreciación relativamente inmediata de cómo oes el interlocutor y lo poco que se puede esperar del mismo o el tipo de predicción de un discurso aberrante, inútil o estéril que le sigue.

 

 

 

 

 

 

 



[1] La palabra,muy empleada en ufología  viene como anillo al dedo para aplicarla a esa situación en la que el sujeto es seducido por el objeto formal,pero puesto que no se trata de una seducción consciente es en realidad una abducción antes que como sujeto se pregunte si le conviene o gusta el estímulo en  cuestión.

[2] Por lo que hace a la aventura de la impresión sobre papel todavía se hace más hincapié en las maneras de dar cosas a leer. Los textos hechos a ciclostil jamás hubieran salido a la calle y promovido revueltas de no haber hecho caso omiso a esa liturgia de las buenas maneras. Por otra parte la pulcritud extrema, tan deseable,desde luego, como abominable, niega las otras expresiones y sentidos de la crítica desde las pre-elaboraciones y los borradores.Cabe reflexionar  sobre qué es más significativo si  dar a conocer algo a media elaboración, esté en el estado en que esté, que no darlo a conocer nunca

[3] Naomi Campbell como cuerpo paradigmático de la esbeltez envidiable.

[4] Un ejemplo de moda:Las chicas pin-up ensalza de un lado la juventud:sede de innovaciones y rebeldía al conservadurismo de la generación anterior. La moda ha sido uno de los nombres de la innovación.

[5] El impresionismo había roto a finales del siglo XIX las estructuras renacentistas,acabando en consecuencia con el rol victimista de la mujer,sometido a pensamiento patriarcal. Ya medio siglo antes,desde 1850 en Chicago había empezando una profunda revolución de las formas por lo que hacía al papel de la mujer en la sociedad.

[6] nombre que se dio a las  muchachas sexualmente atractivas y cuyas imágenes se exhibían en el cartelismo de la época.

[7] baile de origen negro muy popularizado en la localidad  del mismo nombre en los USA.Su danza permitió al feminismo radical y a la sensibilidad frívola de las mujeres más vanguardistas la introducción de nuevas vestimentas y peinados,basadas en trajes muy ajustados de una sola pieza que destacaba la esbeltez de la cintura, la rotundidad voluptuosa de los pechos y dejaba al descubierto por encima de la de las rodillas la escultura de las piernas.Las chicas pin-up ganaron al público a través de las páginas de Crónica en España  en la década de los felices 20.

[8] Le Soin Absolus Contours.Yves SaintLaurent da la orden precisa:.”Desintegra los centímetros que sobran”

[9] El lenguaje está condenado a la limitación en si misma con que ha nacido y se desarrolla porque nunca transportará con una fidelidad total el pensamiento y su alternativa sería o será la telepatía, pero por razones obvias hoy  no puede constituirse éste en una alternativa de masas  quedando generalmente como anecdótica demostrativa o como  escena puntual espectacular sin concluir formulas irrefutables para su uso más práctico que aquel.

Publicar Poesías

Por JesRICART - June 5th, 2008, 16:02, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

La aventura de publicar poesía

Asumir por auto-encargo editar un cierto número de poemas propios (los más) y ajenos (los menos, por ahora) de un modo regular, me ha colocado en  una de las  múltiples prácticas-que presenta la vida- de la reiteración sin  resultados. Quiero creer que se trata de una inversión en ideas y un masaje directo al músculo cardíaco (¿o sólo es una víscera?) de potenciales lectores para que además de bombear sus sangres irrigatorias sientan  la existencia a través de las palabras que segregamos quiénes las sentimos y por eso las escribimos. Sé que la poesía es un ejercicio lento y persistente que se mantiene en la cuerda floja, aparentemente a punto de estrellarse en el suelo pero siempre manteniendo su precario equilibrio en una filigranesca pirueta circense. Lo sé y no me rindo. Detrás de la escritura de lo indescifrable late una vocación heroica que se aventura por lo filo de lo imposible. Puesto ¿qué hay más imposible que chocar contra la perplejidad de la mueca ajena? Dentro de lo poético vive la densidad comprimida e incomprendida y detrás del sujeto poético hay el motor de un pirado que no está dispuesto a favorecernos con la prosa explicativa de la gramática normativa. La poesía es un fluido que une distintas posiciones de la mística o de la meditación entrelíneas que para el caso es lo mismo. Si escribirla obedece a un complejo mecanismo psico-.sentimental no exenta de una colección de sin-sentidos, publicarla revela todavía más su temeridad  empresarial  que no tiene mercado de expansión. Por eso nunca  serán suficientes los brindis por los editores pulcros o no que arriesgan sus capitales por semejante pantano de improbabilidades.

 El poema  del sentir está por encima de cualquier discurso público que cualquier charlatán  o no, pueda decir;  pero mientras éste tiene un público educado para su terminología aquél choca  irremediablemente contra la incomprensión. No extraña que mucha gente se declare incompetente frente a lo poético y opte por no leerla por el esfuerzo mental que supone su lectura. No digamos que opte por no construirla por la continua necesidad de revisiones y perfeccionamientos que  exige y que nunca admite el marchamo de conclusa. El poeta como el pintor puede sentir la necesidad de cambiar una palabra, de añadir otra de precisar una última, lo mismo que ante un óleo  quizás  admite la última pincelada jamás trazada. Desde el lado de la edición poner en circulación el verbo de la vida es tanto como escanciar el vino de los brindis para que se prodiguen saludos con una clase de construcciones semánticas reproducibles por doquier. A fin de cuentas en las conversaciones populares las frases más sentidas empezaron una vez  por ser singularizadas o poetizadas. Y las frases más completas son también las más crípticas y densas, de mayor potencial expresivo con  menores vocablos en el contenido. Ponerlas en circulación  sobre papelajos para lecturas es un eslabón transitorio para ponerlas, en parte, en la memoria colectiva  y en los eslóganes sinópticos. Hace de simulacro de pancartas discretas o de gritos callados pero que calan en quiénes calan con la fuerza y la suavidad del agua que se filtra por todos los resquicios que presenta la resistencia de las mentes y de las culturas. Si alguien recibe en sus manos un texto que le resulta importante ya que lo admite en su mente y lo registra en su inteligencia emocional lo menos que puede hacer es resonar con él, catapultarlo, reproducirlo, citarlo, transmitirlo o -si tiene medios-reeditarlo. Será así como se irá extendiendo de acuerdo con su poder intrínseco de expansión y no solo por los medios técnicos rendidos a su paso. Eso convierte en cada depositario del mismo en un editor de facto lo sea o no de oficio y empresa.

El Amor Poético

Por JesRICART - June 5th, 2008, 15:55, Categoría: TEORIAdeARTE ESCRITO

 

El amor poético y las dificultades de comprensión

 

Difícilmente alguien se  declara no partidario de lo poético. Aún menos su verdugo o cruzado para acabar con sus formas. A lo sumo podemos encontrar  actitudes que  no admiten  sus cursilerías, sus  contadurías de sílabas o sus confusos versos. Honestamente ávidos lectores de otros géneros se declaran incompetentes ante el discurso de los versos. Efectivamente la poética tiene algo de misterioso y de críptico. Ni está escrita para todo el mundo, ni siquiera está escrita para ser leída fuera de según que momentos especiales. La poesía  nace, se transforma y se consume en cada autoría. Desprovista de toda especulación de hacer diana en la prensa  o en la farándula. Aunque ciertamente gracias a su musicación ha llegado por  sus acordes a lugares a los que jamás habría llegado por el valor de sus palabras. El amor poético tiene algo de imposible y mucho de secreto. Es  la declaración, antes que nada que quien la crea se hace a si mismo. Sí, claro, es empujado a ello por una pasión, un desliz, un arrebato emocional, un deseo, un sentir  que integra eurekas o tal vez desgarros. El amor poético es inconfesable. Es propio de una sensibilidad que se correlaciona con lo débil, lo tierno, lo lacrimoso. ¿Quien puede admitir que entre lágrimas genera palabras? o ¿quien  reconoce tener tiempo para la sentimentalidad en una era de materias y motores de alta ingeniería? En su críptica, ese amor por las palabras declaradas, vean o no vean la luz y alcancen o no a aquella o aquellas personas por las que fueron escritas, se hilvana por  vericuetos laberínticos dando un producto que suena con algunos costes de descifrado.

Por respeto o tolerancia se pone oído a una voz  contrita que habla de lo que habla y que no siempre es entendida. ¿Qué habrá querido decir con eso? -se dirá más de uno del auditorio- ¡que bien  leído o declamado! -dirá otro sin haber entendido del todo lo escuchado- ¡pero ese poema no tiene rima! -objetará una buena parte de gente acostumbrada a cantinelas-. La voz del poeta  saldrá, si sale, abriéndose paso a machetazos frente a un montón de versiones de la insensibilidad y en cualquier caso saldrá adelante no para complacer o embobar a hipotéticos auditorios sino como pulsión intestina de la que no podrá zafarse. La creación artística es una dimensión de sujeto mientras que su  divulgación es una dimensión  que termina en las redes de lo comercial. (Entre los  intermediarios de esas redes  los hay que son verdaderos magos que hacen otra clase de arte convirtiendo lo anónimo en un fenómeno de consumo público, pero éste es otro tema)- La condición primera e insustituible para la poesía es un amor  tácito a  su diseño genérico, y para esto hace falta una dosis de arrojo  para reconocerla.  El solo hecho de admitir que se   dedica un tiempo personal a su lectura y a su elaboración puede mover a extrañezas. El amor poético  puede ser emparentado con una  personalidad  rara o débil, intolerable para la masculinidad de lucha que la modernidad exigía o del todo incomprensible para  quiénes están bajo los discursos de la rudeza y la simplificación.  Se trata de un amor de sutilezas que sólo queda demostrado metiéndose dentro de los mensajes e identificándose con lo que dicen y lo que dejan por decir.  Declararlo es  propio de jabatos que han cambiado sus espadas por la  finura del filo de las palabras. Esconderlo es  comprensible en quiénes no quieren verse ridiculizados. Y como todos los amores sólo sus enamorados tienen el derecho a juzgarlos dejando al margen  las opiniones insultantes de los que no puedan comprenderlos.